martes, 4 de agosto de 2015

En 1962, la IBM 704 se convirtió en la primera computadora en cantar. Un momento enormemente significativo para la historia de la ingeniería informática, se trató de la primera vez que a un equipo se le enseñó a hacer algo distintivamente humano; expresarse a través de una canción.

La canción elegida para semejante proeza fue "Daisy Bell", melodía compuesta por Harry Dacre en 1892. Las voces fueron programadas en los laboratorios Bell por John Larry Kelly, Jr. y Carol Lockbaum y el acompañamiento musical corrió a cargo de Max Mathews.



Esta fría y ominosa interpretación que -sin embargo, consigue evocar una extraña sensación de nostalgia e inocencia- fue lo que inspiró la icónica escena de 2001: A Space Odyssey (1968) cuando el protagonista, Dave Bowman se enfrenta a la supercomputadora HAL 9000. Bowman desconecta los módulos de memoria y los procesadores de HAL y éste, durante su agónica desactivación gradual, regresa a su primera memoria programada; cuando su instructor, el señor Langley le enseñó a cantar "Daisy". HAL prosigue a entonarla con su característica voz monótona, desvaneciéndose poco a poco en perturbadores tonos graves hasta que se funde en la estática del vacío interestelar.



El resto es historia: Vocaloids, Moogs, Vocoders, MIDIs y cientos de invenciones musicales posteriores superaron a la IBM 704 en refinamiento técnico. Sin embargo, esta interpretación maquinaria guarda un lugar muy especial en los anaqueles de la psicología y de la informática.

No se trata sólo de la demostración más antigua conocida de la síntesis de voz a través de una computadora. Se trata de la primera vez en que programamos algo para que tratara de ser como nosotros. Una inteligencia artificial que buscara imitarnos en todos los sentidos. Y tenía que ser con una canción de amor. Una entidad inteligente, cuyos procesos lógicos y posibilidades matemáticas nos superan infinitamente, irremediablemente enamorada.

Daisy, Daisy, give me your answer do
I'm half crazy all for the love of you
It won't be a stylish marriage
I can't afford a carriage
But you'll look sweet upon the seat
Of a bicycle built for two.