lunes, 23 de enero de 2017

Les compartimos el último proyecto que producimos para la SAGARPA, de la mano de Estudio Huella Cero y el Centro de Diseño Mecánico e Innovación Tecnológica (CDMIT) de la UNAM. El video institucional se presentó en la Feria México Alimentaria 2016 Food Show, realizado del 8 al 10 de diciembre en el Centro Citibanamex de la Ciudad de México.


Sagarpa

Producción: Estudio Pupiripapi
Cliente: SAGARPA
Dirección: Luis Rodríguez
Fotografía: Natalia Garza Salem y Andrea Quintero
Fotografía Adicional: Santiago Lanzagorta
Coordinadora de Producción: Luisa Cuervo
Edición y Post-producción: Luis Rodríguez





viernes, 13 de enero de 2017

Un poco de lo que ha sido #cocktailweek en la CDMX con Lauren Mote y Jane Soli Holt en el Fifty Mils, Café Paraíso y Maison Artemisia. Chequen su cartelera para que no se pierdan los últimos eventos de la semana.



http://cocktailweek.com.mx/eventos/


jueves, 10 de noviembre de 2016



El panorama después de la Segunda Guerra Mundial era incierto. La posguerra trajo consigo una época tensa en la que las relaciones diplomáticas entre las grandes potencias se tornaron amargas, y Oriente y Occidente se enfrascaron en una Guerra Fría. Para 1955, los estados comunistas de Europa Central habrían de firmar el Pacto de Varsovia como respuesta a la creación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) establecido en 1949. Albania, Bulgaria, Checoslovaquia, Hungría, Polonia, la República Democrática Alemana, Rumania y la Unión Soviética fueron los países que conformaron el Bloque del Este, el cual se enfrentó ideológicamente al Bloque Occidental, conformado por los Estados Unidos y sus aliados capitalistas.


De este bloque, un país en particular tuvo un tipo muy especial de administración: Hungría. En 1956, después de que el levantamiento armado conocido como la Revolución Húngara fuera sometido, János Kádár llegó al poder como líder del Partido Socialista Obrero Húngaro y estableció nuevas medidas políticas que pronto se conocerían como el “Comunismo Goulash”. Con elementos de una economía de libre mercado, así como un registro mejorado de los derechos humanos, representó una reforma tranquila y supuso una desviación de los principios estalinistas aplicados en Hungría en la década anterior. De igual manera, uno de los sectores que más estímulos recibió por parte de la administración Kadarista fue la educación y cultura. Universidades y escuelas, teatros, casas de ópera, salas de concierto y otros focos culturales fueron ampliamente apoyados y subsidiados por el Partido Socialista Obrero Húngaro.

Y todo esto viene a colación debido a un diseñador húngaro muy original; Hélenyi Tibor.

Helényi Tibor fue un ilustrador y pintor húngaro nacido en 1946. Un importante miembro del colectivo “Perspektíva csoport” (Grupo Perspectiva) un grupo formado por una generación de talentosos jóvenes artistas de posters que ha estado activo desde la década de 1970. De 1966 a 1971 estudió en la Universidad de Bellas Artes de Hungría y de 1977 a 1992 trabajó como diseñador gráfico para la revista Interpress Magazin. Sin embargo, es más reconocido por una labor muy peculiar: “deconstruír” los posters promocionales de las películas más taquilleras de los setentas y ochentas para el público comunista. En ese momento, en los países del Bloque del Este se solía comisionar a artistas locales para crear un diseño propio en vez de adaptar los carteles preexistentes.

Como buen artista, Tibor ignoraba la funcionalidad del objeto tanto orientado al cliente como al público objetivo: de ahí que se creara la leyenda urbana de que ni siquiera había visto las películas, cosa que él mismo desmentía. Lo que sí alcanzó a aclarar fue una cosa: no pretendía pintar carteles similares a lo que se reproducían en Europa Occidental o Estados Unidos, así que dejó a su imaginación y a su visión artística trabajar libremente. De ahí surgió una gran idea; deshacer analíticamente el filme y ofrecer una versión personal y subjetiva.


Sus posters se definen por el dinamismo radical, fuertes distorsiones visuales y ángulos extraños (la perspectiva por lo general alude a un picado o contra-picado). Su estilo de pintura grandioso se ajusta a la monumentalidad de la ciencia ficción y las películas taquilleras hollywoodenses. Algunos de sus posters más famosos son Alien, la trilogía de Star Wars, Encuentros Cercanos del Tercer Tipo, Robocop, etc. Fue capaz de materializar, paisajes monumentales y utópicos y un gran montaje de los personajes principales junto a otros elementos importantes a la trama. Sus soluciones tipográficas, a su vez, encajan perfectamente en la unidad de las composiciones de sus carteles. A la fecha, sus posters son considerados reliquias sagradas entre los aficionados de Star Wars y los adeptos más acérrimos a la Ciencia Ficción.

El resultado es fascinante: un visionado totalmente original y desenfrenado que ofrece una lectura desarticulada y desconceptualizada de la película que pretende promover. Una interpretación libre que mezcla la iconografía del filme con la propia cosecha de imágenes fantasiosas y personales de Tibor. Pero sobre todo, abre las puertas a la percepción a un sinfín de emociones estridentes y paisajes mentales surreales.

Aunque no existas cifras exactas ni estudios precisos que demuestren a ciencia cierta la correlación que hubo entre el boom de diseñadores deconstructivisas húngaros, el auge de las artes liberales y el Comunismo Goulash durante la década de los 70 y 80, podemos afirmar una cosa; las cosas se vuelven mucho, muy interesantes cuando pensamos afuera de la caja.

Alien (1979)
Dir. Ridley Scott

Robocop (1987)
Dir. Paul Verhoeven

Star Wars: A New Hope (1977)
Dir. George Lucas

Star Wars: The Empire Strikes Back (1980)
Dir. George Lucas

Star Wars: The Return of the Jedi (1983)
Dir. George Lucas

Close Encounters of the Third Kind (1977)
Dir. Steven Spielberg

Para conocer más del trabajo de Helényi Tibor, visita: http://budapestposter.com/artists/helenyi-tibor

miércoles, 1 de junio de 2016


Words in papers, words in books
Words on TV, words for crooks
Words of comfort, words of peace
Words to make the fighting cease
Words to tell you what to do
Words are working hard for you
Eat your words but don't go hungry
Words have always nearly hung me
What are words worth?

En 1981, Tina Weymouth y Chris Frantz miembros de la aclamada banda pionera de New Wave, Talking Heads fundaron el proyecto alterno Tom Tom Club y lanzaron su álbum debut homónimo que contenía este sencillo, “Wordy Rappinghood”. [1] En él, se cuestionaron la naturaleza y multiplicidad de las palabras, llegando a preguntar “¿cuánto valen las palabras?”

Y esa es una muy buena pregunta.

El lenguaje es la manera en la que nos damos a conocer con el mundo. Ya sea verbal, no verbal, oral o escrita, la comunicación se basa profundamente en las palabras y en el contenido semántico y pragmático que les atribuímos, el uso que le damos.

Hoy, más que en cualquier otro momento en la historia de la humanidad, nos encontramos en una etapa de “hiperconectividad”. Cerca del 46% de la población mundial tiene acceso a una conexión de Internet hoy, lo que se traduce en 3,381,738,600 personas conectadas. [2] Es inegable el triunfo que el avance tecnológico significa para la sociedad: el internet, los dispositivos móviles y las nuevas tecnologías acercan a personas de todas partes del mundo en una red abierta y plural donde la libertad de expresión y el intercambio de ideas, pensamientos y sentimientos son parte esencial de nuestro estilo de vida postmoderno.

Sin embargo, en su libro “Los Guardianes de la Libertad” Noam Chomsky argumenta que pese a esta democratización, los medios corporativos están estructuralmente ligados a " fabricar consentimiento" de los intereses de los grupos dominantes, la élite en la sociedad . Con filtros que determinan lo que llega a convertirse en "noticia" - incluida la publicidad, Chomsky sostiene que la propaganda es capaz de penetrar en los medios de comunicación "libres" en medio de una sociedad occidental ostensiblemente democrática a través de la auto-censura. [3]

De igual manera, este modelo se beneficia de la falta de rigor que los usuarios suministran a la comunicación. En el océano de información que muchas veces representan las redes sociales, distinguir entre hechos y opiniones puede ser crucial. Es justo ahí donde podemos actuar.

Platón distinguía entre la opinión o creencia común (doxa) y el conocimiento (episteme). A diferencia de "2 + 2 = 4" que se basa en el razonamiento lógico-matemático, una opinión conlleva un grado de subjetividad e incertidumbre. La opinión oscila entre gustos y preferencias, a través de puntos de vista sobre cuestiones que conciernen a la sociedad y que tienen el poder de distorsionar o cambiar la manera de pensar de la mayoría de las personas. [4]

Resulta inevitable revisitar la expresión “todos tienen derecho a una opinión”. Filosóficamente se trata de una falacia lógica ya que resulta irrelevante si uno posee o no una autorización. Desde un punto de vista retórico, la existencia de tal derecho falla en demostrar una justificación para una opinión. Este argumento resulta inválido ya que frecuentemente se usa como recurso para escapar el debate y no defender una postura.

Harlan Ellison, escritor estadounidense acuñó una polémica respuesta: “No, no tienes derecho a una opinión; tienes derecho a una opinión informada.” [5] En otras palabras, tienes derecho a aquello que puedes argumentar.

Recordemos que toda libertad conlleva una responsabilidad. Así que en vez de pensar en libertad de expresión, pensemos en libertad de pensamiento. Y seamos responsables de pensar críticamente. El impacto de lo que leemos, escribimos y compartimos es mucho más grande de lo que pensamos. Una noticia mal contada, una idea mal justificada o una postura erróneamente argumentada puede generar un efecto bola de nieve en la gente que nos lee, fomentando la desinformación, la ignorancia y el nulo debate informativo. Y pasamos de actores comunicativos a meros consumidores pasivos a manos de los intereses corporativos. Así que la próxima vez que Tom Tom Club pregunte “¿cuánto valen tus palabras?”, deténte por un segundo, respira y piénsalo dos veces. Y dínos porqué tu opinión es valiosa.

Referencias:
[1] Tom Tom Club – Wordy Rappinghood. https://www.youtube.com/watch?v=6Vl1m5FYlAo
[2] Internet users in the world. http://www.internetlivestats.com/internet-users/
[3] Noam Chomsky interview with Seung-yoon Lee. https://chomsky.info/20150414/
[4] José Vives. Episteme y Dox en la Ética Platónica.
www.raco.cat/index.php/Convivium/article/download/76216/98994 
[5] Harlan Ellison. http://harlanellison.com/buzz/bws006.html

Otra Bibliografía consultada:
Patrick Stokes. No You're Not Entitled To An Opinion. http://theconversation.com/no-youre-not-entitled-to-your-opinion-9978

miércoles, 5 de agosto de 2015

Albert Camus fue un día interrogado por su amigo Charles Poncet: -¿qué prefieres; el fútbol o el teatro?- Camus, se dice, respondió: - El fútbol, sin dudarlo.-

Camus fue un revolucionario en la literatura del siglo XX, no sólo por sus escritos cuya profunda vena existencialista abrió las puertas a la filosofía del absurdismo que confrontaba la conciencia humana con su realidad posmoderna, sino porque fue el primero de los intelectuales en reivindicar el deporte. Murió a los 46 años, en un accidente de tránsito pero alcanzó a indicar cuáles eran los sitios en los que se sintió a gusto: “Los partidos del domingo en un estadio repleto de gente y el teatro”, lugares que amó con una pasión sin igual y que representaban los dos únicos sitios en el mundo en los que se sentía inocente.

Incluso después de obtener el mayor premio de las letras, Camus no dudaba al afirmar que si volviera a nacer y le dieran a elegir entre ser escritor o futbolista, elegiría lo segundo. “Porque, después de muchos años en que el mundo le permitió diferentes experiencias, lo que más supo, a la larga, acerca de moral y de las obligaciones de los hombres, se lo debía al futbol”, al menos eso fue lo que el francés dijo en Lo que le debo al futbol, uno de sus muchos relatos. - See more at: http://culturacolectiva.com/albert-camus-lo-que-le-debo-al-futbol/#sthash.hrCScVCP.dpuf
Incluso después de obtener el mayor premio de las letras, Camus no dudaba al afirmar que si volviera a nacer y le dieran a elegir entre ser escritor o futbolista, elegiría lo segundo. “Porque, después de muchos años en que el mundo le permitió diferentes experiencias, lo que más supo, a la larga, acerca de moral y de las obligaciones de los hombres, se lo debía al futbol”, al menos eso fue lo que el francés dijo en Lo que le debo al futbol, uno de sus muchos relatos. - See more at: http://culturacolectiva.com/albert-camus-lo-que-le-debo-al-futbol/#sthash.hrCScVCP.dpuf
http://4.bp.blogspot.com/-DJWD6GcWYhE/U7HUsHnkXOI/AAAAAAAAMNU/Cz2jXjK3P4M/s1600/Partita-calcio-Camus.jpgIncluso después de obtener el mayor premio de las letras, Camus no dudaba al afirmar que si volviera a nacer y le dieran a elegir entre ser escritor o deportista, elegiría lo segundo. “Porque, después de muchos años en que el mundo me ha permitido variadas experiencias, lo que más sé, a la larga, acerca de moral y de las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol."

Sin embargo, cualquier esperanza que Camus tuvo de dedicar su vida al deporte se desvaneció después de que contrajo Tuberculosis. No había cura para la condición en ese momento y los ataques de la enfermedad resultaron en largos y dolorosos períodos de reposo en cama. Previo a su condición,  Camus jugaba como portero para el Racing Universitaire Algerios (RUA). Informes de los partidos a menudo tenían grandes elogios para Camus, quien aseguraban jugaba con valentía y pasión.

Fue ahí, bajo los tres palos donde Camus probablemente empezó su trayetoria como filósofo y ensayista. Observando a la distancia, en la soledad de la portería, a los diecisiete años con un guante en cada mano, pensando. Suspirando.

"Pronto aprendí que la pelota nunca viene hacia uno por donde uno espera que venga."
Incluso después de obtener el mayor premio de las letras, Camus no dudaba al afirmar que si volviera a nacer y le dieran a elegir entre ser escritor o futbolista, elegiría lo segundo. “Porque, después de muchos años en que el mundo le permitió diferentes experiencias, lo que más supo, a la larga, acerca de moral y de las obligaciones de los hombres, se lo debía al futbol”, al menos eso fue lo que el francés dijo en Lo que le debo al futbol, uno de sus muchos relatos. - See more at: http://culturacolectiva.com/albert-camus-lo-que-le-debo-al-futbol/#sthash.hrCScVCP.dpuf